Grupo Atlacomulco controlaría el millonario negocio de los servicios para el NAICM


Su negocio vale 20 veces más que el aeropuerto. Por el momento el grupo Atlacomulco, acaudalados priistas, no figuran en la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), como zopilotes están alrededor de este. Compraron terrenos, a muy bajo costo, los cuales explotarán ya terminada la obra.

Negociado con absoluto hermetismo, el proyecto del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México es transexenal, pues viene desde la época de Ernesto Zedillo. El plan de negocios imaginado por Carlos Hank González, el patriarca del Grupo Altacomulco.

Junto con la terminal de seis pistas –a construirse en 50 años– y la inversión hidrológica para darle sustentabilidad al oriente del Valle de México, vendrán los grandes negocios de transporte, inmobiliarios, turísticos y de servicios, pese a las resistencias de grupos sociales y dudas por el impacto ambiental y social que generará la obra.

De cuerdo con el columnista Salvador García Soto el Grupo Atlacomulco no está tan sumergido en la construcción del NAICM, sino alrededor de ese proyecto, pero también es un negocio multimillonario denominado Aerotrópolis, el cual está en manos y que durará muchos más años.

Desde enero de 2000, al final del sexenio de Zedillo, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) ya tenía un estudio preliminar sobre la ampliación de la terminal aérea de la Ciudad de México y todo estaba orientado hacia un sitio: la cuenca de lo que fuera el lago de Texcoco, con un costo de más de 10 mil millones de dólares de esa época (Proceso1275).

El gobierno zedillista pospuso la decisión por las implicaciones políticas que ésta tendría. Su sucesor, el panista Vicente Fox, lanzó una convocatoria en la cual se plantearon dos opciones: Tizayuca, en Hidalgo, y Texcoco, en el Estado de México. Ganó la segunda, pero nunca se concretó por los problemas derivados del conflicto con los comuneros de San Salvador Atenco.

Ahora, por tercera vez, desde la Presidencia de la República, el grupo político y financiero mexiquense presentó un magno proyecto, considerado el más importante en infraestructura de todo el sexenio. Su costo total será de 169 mil millones de pesos, de los cuales 120 mil millones serán para la construcción de la infraestructura aeroportuaria (terminal, torre de control, pistas e instalaciones auxiliares).

Cuando termine la gestión de Peña Nieto, sólo estarán terminadas dos o tres pistas. Sus promotores sostienen que se trata de un proyecto transexenal que se terminará en 50 años y será edificado en una superficie de 4 mil 600 de las 12 mil 500 hectáreas de reserva ecológica en los terrenos federales contiguos a las actuales terminales 1 y 2; pero sobre todo insisten en que se tratará de un “aeropuerto verde” y “de clase mundial”.

Con información de Proceso y El Universal

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