Así es la elaboración de cubrebocas al interior de los reclusorios de la CDMX (video)


El riesgo potencial provocado por la epidemia de coronavirus provocó que un sector de la población cayera en pánico, realizando compras desesperadas y agotando insumos como papel higiénico, alcohol, gel antibacterial y cubrebocas, siendo estos últimos de especial importancia, ya que pacientes con padecimientos oncológicos requieren de ellos.

Por ello, el gobierno de la Ciudad de México anunció la semana pasada que, para contrarrestar el desabasto de este producto en particular, los reclusos de cinco centros penitenciarios estaban fabricando cubrebocas en los talleres de dichas instalaciones, como parte del programa Hazme Valer.

Este fin de semana, la periodista Meme Yamel (La Neta Noticias) acudió al penal femenil de Santa Martha Acatitla, ubicado al sur de la Ciudad de México, para observar más de cerca dicho proceso y entender cómo funciona el programa antes mencionado y de qué manera beneficia a los internos de los reclusorios capitalinos.

Ahí fue recibida por José Manuel Villafuente, quien se desempeña como coordinador de los Jefes de Talleres de los Centros Penitenciarios del gobierno capitalino, quien explicó más a fondo la iniciativa de los cubrebocas y la forma en la que funciona el programa Hazme Valer.

Sobre esta iniciativa, el funcionario señaló que los internos reciben capacitación en talleres y oficios, como la elaboración de panes de temporada, los cuales les permiten acceder a una remuneración quincenal equivalente al salario mínimo vigente. Si, al salir de prisión, los ex presidiarios quisieran iniciar un negocio propio, pueden utilizar la marca Hazme Valer para respaldarlo.

Con respecto al proyecto de los cubrebocas, Villafuente mencionó que la elaboración de los mismos se reparte entre los distintos reclusorios: mientras que algunos se encargan de la elaboración y el corte de las telas, otros –como Santa Martha Acatitla- se encargan del montaje, empaquetado y envío de los mismos.

El coordinador también mencionó que el número de mascarillas que se elaboran diariamente ronda entre 800 y mil por centro penitenciario, aunque el número se acerca a los 2 mil en el Reclusorio Norte. Después de ser empacados, son enviados a la Subsecretaría de Centros Penitenciarios, que los distribuirá en distintas dependencias del gobierno capitalino, así como para autoconsumo en los penales.

Tras la entrevista con el funcionario, Meme Yamel se dirigió a una de las internas que actualmente se desempeñan en el programa, quien se identificó como ‘Margarita’, quien ofreció sus impresiones sobre diversos temas, como la cuarentena, el desabasto y el trabajo en los talleres de Santa Martha.

Margarita manifestó su satisfacción por participar en esta iniciativa y poder compensar a la sociedad un poco del daño causado. También expresó su preocupación por el riesgo de contagio que existe actualmente y pidió solidaridad a quienes se encuentran en el exterior, resaltando la importancia de ayudarse entre todos.

La interna también habló sobre los protocolos de higiene que se siguen en la elaboración de los cubrebocas, señalando que constantemente se limpian las manos con gel antibacterial. De igual forma, las máquinas de coser son desinfectadas para asegurar la máxima limpieza de los productos antes de ser transportados a otras instalaciones.

Finalmente, pidió a sus familiares hacer caso a las recomedaciones preventivas, haciendo especial énfasis en sus padres, debido a que ellos ya son adultos mayores, por lo que se encuentran en un segmento particularmente vulnerable de la población.

Con información de La Neta Noticias.

Imagen: Captura de pantalla

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