El análisis de datos y la confianza en el gobierno


En la opinión de Steven Guerrero

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Los gobiernos actualmente sufren como instituciones una crisis de confianza por parte de muchas personas alrededor del mundo. Si bien la confianza del público en el gobierno ha aumentado desde la crisis financiera mundial del 2008, esta sigue siendo significativamente inferior a la que tienen en las organizaciones no gubernamentales, las empresas y los medios de comunicación.

Lo grave de esta situación es que esta subyace en la participación de la gente en la vida cívica, desde el nivel local comunitario hasta el nivel nacional (OECD, 2014.) Al tomar en cuenta que los ciudadanos esperan mucho de sus gobiernos se pueden determinar principios que pueden ayudar a estos a aumentar el apoyo de los ciudadanos y revitalizar así su respeto.

La vida de las personas siempre ha estado influenciada por tendencias que trascienden las fronteras, así como los cambios a nivel local. Lo que es diferente ahora es que los gobiernos pueden utilizar grandes bases de datos, análisis y nuevas técnicas de pronóstico para entender cómo estas fuerzas afectan a los ciudadanos antes de diseñar intervenciones específicas y efectivas.

La construcción de la confianza comienza con conocer y anticipar las necesidades de los ciudadanos, pero para esto debe haber disposición y comprensión de los gobiernos para proporcionar servicios efectivos y oportunos.  El camino para lograr esto se allana con la ventaja de que cada vez más disponemos de bases de datos y de capacidades analíticas que contribuyen a la generación de valor público.

Estos recursos analíticos crean valor en las capacidades organizativas clave de los gobiernos y doblan su valor pues se convierten en herramientas de auditoría y control de la gestión pública. Esto porque no es sólo una cuestión de lo que el gobierno hace, sino también cómo lo hace.

La transparencia y la rendición de cuentas son fundamentales para reconstruir la confianza del público; un déficit en cualquiera de los dos puede socavar cualquier ganancia de desempeño que el gobierno haga (Manning y Wetzel, 2010). Dado el valor financiero y los intereses públicos en juego, el problema de la baja confianza en el gobierno no puede resolverse con los enfoques que no impidieron que la confianza pública se erosionara en primer lugar.

El fomento de la confianza en el gobierno requiere una voluntad de reforma. Como han demostrado algunos gobiernos de todo el mundo, la recopilación de información de fuentes de datos de gran alcance, la creación de modelos nuevos y colaborativos para el servicio público y la supervisión ciudadana pueden ayudar a cerrar la brecha de confianza y mejorar la vida de las personas.

Imagen: Expansión CNN

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